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Con edificio nuevo y muchos tesoros digitalizados el Archivo General de la Nación celebra su bicentenario

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Una recorrida por las nuevas instalaciones del Archivo General de la Nación

Más allá de Morón, hasta Punta Chica, el final de San Isidro o, exactamente hasta Hurlingham:  25 kilómetros, esa es la distancia que recorrerían los documentos que guarda el Archivo General de la Nación colocados uno detrás del otro. Y esa extraña cantidad viene a cuento porque es el modo que tienen historiadores y archivistas de dimensionar sus tesoros, que, en el caso del AGN se acumularon a lo largo de 200 años que se cumplen exactamente este sábado 28.

Precisamente el bicentenario encuentra al Archivo en plena mudanza a un edificio diseñado especialmente para albergar la memoria nacional. Se trata de una construcción de 10 mil metros cuadrados y seis pisos que ocupa el predio de la que fue la cárcel de los encausados en Parque Patricios, ubicado en la manzana que dibujan las calles Rondeau, Pichincha, 15 de Noviembre y Pasco.Télam la recorrió junto al personal de la institución para contar el cambio que representa para la custodia de documentos, material fílmico, fotografías y libros.

“Hay más espacio pero además este espacio está construido para uso de archivo. Se trata de un edificio hecho a medida con condiciones ideales como el control de temperatura y humedad para evitar el deterioro de los materiales guardados”, apunta el actual director del AGN, Pablo Fontdevila, quien precisa que los cuidados también se extienden a la seguridad ya que el lugar cuenta con lectores biométricos para el acceso.

La nueva sede en Parque Patricios, frente a la vieja cárcel de Caseros, ocupa el terreno de la cárcel de Encausados, demolida en 2008. (Foto: Leo Vaca/Télam).

La nueva sede en Parque Patricios, frente a la vieja cárcel de Caseros, ocupa el terreno de la cárcel de Encausados, demolida en 2008. (Foto: Leo Vaca/Télam).

La nueva casa del archivo, que actualmente coexiste con las sedes anteriores de Paseo Colón y Leandro Alem, está alejada del casco histórico y de la polución de las avenidas porteñas. Comenzó a gestarse en 2011 durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner quien convocó una licitación pública para un nuevo edificio del AGN. La obra costó unos  560 millones de pesos y fue financiada por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y el Estado nacional.

“El resultado es un espacio diseñado especialmente  para ser archivo -explica la arquitecta Dolores Christensen-. Un total de 3.300 metros cuadrados de depósitos, dividido en 30 espacios a razón de cinco salas de documentación por pisos. Todas tienen estanterías regulables y móviles que permiten ahorrar espacio. También, cuentan con sistema de climatización que mantiene la temperatura constante en 22 grados”.

La especialista destaca que las salas de guardado no reciben luz exterior directa para evitar el deterioro de los materiales y que tienen cañerías externas e instalaciones eléctricas externas para evitar filtraciones o grandes obras en caso de desperfectos. Cada una de ellas permanece cerrada con llave y el acceso solo está permitido al personal que trabaja en el sector.

 

Uno de los depósitos con estanterías regulables y móviles para ocupar menos espacio. (Foto: Leo Vaca/Télam).

Uno de los depósitos con estanterías regulables y móviles para ocupar menos espacio. (Foto: Leo Vaca/Télam).

En algunas de esas salas están los mayores tesoros del AGN, que fue creado por el gobernador Martín Rodríguez el 28 de agosto de 1821, y ha reunido desde entonces 58 mil cajas de documentación, alrededor de un millón de fotos y 300 mil placas de vidrio que se utilizaban como negativos fotográficos en el siglo XIX.  Entre todo ese material hay nombramientos de funcionarios virreinales del 1600 o 1700, cartas de los próceres de la independencia y adquisiciones más recientes como los documentos y objetos personales del es presidente Raúl Alfonsín, donados por su familia, que llegaron al edificio de Parque Patricios apenas hace dos semanas. En materia audiovisual hay fotografías de famosos y desconocidos y miles de horas de filmaciones. La más antigua data de 1901 y muestra a Bartolomé Mitre recorriendo el Museo Histórico Nacional. Cabe recordar que los hermanos Lumière habían concretado la primera filmación de la historia en 1895, apenas seis años antes.

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Barolomé Mitre visita el Museo Histórico nacional en 1901.

Los tesoros del Archivo podrán consultarse en una espaciosa sala con capacidad para 60 personas, con computadoras para acceder al material digitalizado y mesas bien iluminadas para trabajar con los documentos. “Todavía no está abierta al público, pero hay mucho material que se puede consultar de modo digital en la plataforma del AGN y respondemos algunas consultas puntuales de usuarios que piden imágenes y se las enviamos por mail”, cuenta Diego Echezarreta, encargado de Comunicaciones y curador de las redes sociales de la institución.

“La pandemia fue una oportunidad de poner on line algunos servicios que creo que van a quedar. Empezamos  a probar y funcionaban- cuenta Echazarreta-. Durante la pandemia la única posibilidad de difundir su acervo documental que a través de las cuentas en Twitter y Facebook y el canal de Youtube”. “El criterio es quitar al Archivo de la idea de que es el lugar donde se encuentran solo los próceres y mostrar que también guarda recuerdos de las figuras populares, y escenas de la vida cotidiana de gente común, como cada uno de nosotros”, resalta el historiador que logró grandes hits como una foto de Diego Maradona adolescente que posteó tras su muerte, algunos gauchos comiendo asado y una pareja de carpinchos en el zoológico porteño que se viralizaron junto a las quejas recientes de los vecinos de Nordelta.

 

Uno de los pisos está destinado a la digitalización y conservación de los materiales, con la temperatura y humedad adecuadas.. (Foto: Leo Vaca/Télam).

Uno de los pisos está destinado a la digitalización y conservación de los materiales, con la temperatura y humedad adecuadas.. (Foto: Leo Vaca/Télam).

Para alimentar las redes y responder a las consultas de expertos y curiosos, el AGN avanza en la digitalización de sus materiales. “La digitalización abarca todos los soporte con los cuales se trabaja en el archivo, es decir, papel, audio, videos y fotografías. En audiovisual ya tenemos un 70% del material digitalizado. En fotos ronda el 40 o el 50 y en papel es lo que más nos falta ya que estamos en un 15%”, detalla Fontdevila, quien apunta que el proceso no se basa solo en el escaneo del material sino en la correcta indexación de los metadatos para que el material pueda ser encontrado fácilmente”.

“La idea es pasar de un mundo donde la gente pedía turnos con mucha anticipación y se tenía que trasladar físicamente a las salas de lectura del archivo y darnos tiempo a nosotros para hacer las búsquedas a una instancia digital en la que cualquier persona desde cualquier lugar del mundo pueda ingresar por Internet y hacer las búsquedas que necesite”, sintetiza el director.

Para lograrlo un piso entero del nuevo edificio está destinado a la guarda y cuidado de los materiales. Son salas sucesivas: digitalización, conservación, identificación y descripción y Data Center. Por ellas pasan todos los materiales antes de llegar a los depósitos, ya sea que provengan de donaciones o del mismo estado nacional o lleguen en cajas traídas por el Ejército Argentino que es quien se encarga de hacer la mudanza desde las sedes de Paseo Colón y Alem.

 

La mudanza desde las sedes de Paseo Colón y Leandro N. Alem comenzó en noviembre de 2020 y continuará por un tiempo. (Foto: Leo Vaca/Télam).

La mudanza desde las sedes de Paseo Colón y Leandro N. Alem comenzó en noviembre de 2020 y continuará por un tiempo. (Foto: Leo Vaca/Télam).

“Cuando llegan los envío revisamos que no haya sufrido ningún daño aunque antes de tarsladarlo hay un control de embalaje”, cuenta Laura Caroni, del área de Conservación. “Después realizamos revisiones periódicas de los depósitos, controles medioambientales y de la documentación para detectar daños incipientes”, agrega la especialista mientras con cofia, barbijo y guantes cepilla cuidadosamente las hojas de un libro de la Dirección Nacional de Migraciones que contiene los ingresos al país de los ancestros de tantos miles de argentinos.

“Si detectamos algún deterioro la etapa siguiente es la restauración con materiales testeados que nos permitan devolverle la integridad al soporte de papel, pero la información que se pierde no se recupera. Por eso es tan importante la prevención”, destaca Caroni, quien precisa que uno de los mayores desafíos del área es seguir de cerca los documentos coloniales escritos con una tinta  constituida por una solución ferrovárica de hierro, ya que al oxidarse suele comer el papel.

El archivo está en proceso de digitalización de sus materiales. El rubro audiovisuales ya lo está en un 75%. (Foto: Leo Vaca/Télam).

El archivo está en proceso de digitalización de sus materiales. El rubro audiovisuales ya lo está en un 75%. (Foto: Leo Vaca/Télam).

Solo a algunas salas de distancia Mariano Ostuni, coordinador del área de Digitalización, escanea decretos del año 1974. “A partir de ahora no solo van a estar disponibles en versión digital sino que además, evitamos el daño que puede causar la manipulación”, sintetiza, consciente de que su tarea es lograr que los tesoros de la casa que cumple dos siglos estén disponibles para todos los argentinos.

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